
El haberme convencido para que le ayudara no parecía haberle animado mucho. Asintió con la cabeza y suspiró cansinamente.
– De acuerdo. Iré a comisaría y me ocuparé de mi trabajo pendiente -nueva consulta a su Timex-. ¿A mediodía?
– Perfecto.
Fue hasta la puerta, la abrió, salió al porche y lanzó el corazón de la pera sobre la baranda, hacia la maleza que había abajo. Empezando a bajar las escaleras se paró a la mitad y volvió la vista hacia mí. La brillante luz del sol le dio en el marcado rostro y lo convirtió en una máscara pálida. Por un momento, temí que fuera a ponerse sentimental.
No debía haberme preocupado.
– Escucha, Alex, ya que vas a quedarte aquí… ¿puedo tomar prestado ese Caddy? Eso está empezando a caerse a pedazos -señaló acusadoramente a su viejo Fiat-. Ahora es el starter.
– Lo que pasa es que estás enamorado de mi coche – entré en la casa, tomé el juego extra de llaves y se las tiré.
Las cazó al vuelo como un campeón de béisbol, abrió la puerta del Seville y se apretujó en el interior, ajustando el asiento para poder meter sus largas piernas. El motor se puso en marcha de inmediato, ronroneando con vigor. Con todo el aspecto del quinceañero que va por primera vez a una fiesta con el cacharro de su padre, se perdió al otro lado de la colina.
2
Mi vida había sido frenética desde la adolescencia: estudiante de sobresaliente para arriba, había entrado en la universidad a los dieciséis, pagándome los estudios trabajando de guitarrista, y había logrado un doctorado en la Universidad de California de Los Ángeles en Psicología Clínica, a la edad de veinticuatro. Había aceptado entrar como interno al norte, en el Instituto Langley Porter, y luego había regresado a Los Ángeles a completar un curso postdoctoral en el Centro Médico Pediátrico del Oeste. Acabado ya mi entrenamiento había conseguido un puesto en el cuadro médico del hospital y simultáneamente un puesto como profesor en la Facultad de Medicina afiliada al Centro Médico. Había visitado a montones de pacientes y publicado montones de artículos científicos.
