De todos modos hemos de mantener oculta la parte del Fabricante de Muñecas por el momento. A no ser, claro, que quien la escribiera también haya mandado copias a la prensa. Si lo hizo, lo sabremos antes de que acabe el día.

– ¿Cómo pudo enterrarla debajo del suelo de una sala de billar?

– No todo el edificio eran salas de billar. Había cuartos de almacenaje en la parte trasera. Antes de ser Bing's era el almacén donde guardaban el atrezo de un estudio. Cuando Bing's se quedó con la parte delantera, alquilaron secciones de la parte de atrás para almacenes. Todo es información de Edgar. Habló con el dueño. El asesino debía de tener uno de los cuartos, rompió el suelo y enterró el cadáver de la chica. El caso es que en los disturbios se quemó todo, pero el fuego no afectó al suelo. Esta pobre chica ha estado allí debajo durante todo eso. Edgar dice que parece una momia.

Bosch vio que la puerta de la sala 4 se abría y que miembros de la familia Church salían seguidos por su abogada. Habían hecho la pausa para comer. Ni Deborah Church ni sus dos hijas adolescentes lo miraron, en cambio, Honey Chandler, a quien muchos polis y personal de los juzgados conocían como Money Chandler, lo miró con ojos asesinos al pasar. Eran tan oscuros como la caoba quemada y resaltaban en una cara bronceada y con un mentón decidido. Era una mujer atractiva, de pelo dorado y suave. Su figura quedaba oculta en las líneas almidonadas de su traje de chaqueta azul. Bosch sintió que la animadversión del grupo lo envolvía como una ola.

– ¿Sigues ahí, Bosch? -preguntó Pounds.

– Sí, parece que acaban de hacer la pausa para comer.

– Bien. Entonces vete para el Bing's y nos reuniremos allí. No puedo creer que esté diciendo esto, pero espero que sea otro chiflado. Sería mejor para ti.



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