Una camarera respondió y llamó al director del club, Samuel Beattie, para que se pusiese al teléfono. Beattie sugirió que, puesto que Wallace debía jugar esa tarde pero aún no había llegado, el hombre volviese a llamar más tarde, pero éste repuso que no podía porque estaba celebrando la fiesta de cumpleaños de su hija, que cumplía los veintiuno, pero que Wallace fuese a verlo al día siguiente a las siete y media para hablar de una proposición de negocios. Dijo llamarse R. M. Qualthrough y vivir en Menlove Gardens East, 25, Mossley Hill. Lo más interesante e importante es que la persona que llamó tenía ciertas dificultades para hacerse entender, ya fuesen genuinas o fingidas. Como resultado de todo ello sabemos que la operadora dejó constancia de la hora de la llamada: las siete y veinte.

»De modo que al día siguiente, Wallace se dirigió a la dirección de Menlove Gardens East que, como ya sabes, no existe. Tuvo que tomar tres tranvías para llegar a la zona de Menlove Gardens, estuvo buscando la dirección alrededor de media hora y preguntó al menos a cuatro personas, incluyendo un policía. Al final se dio por vencido y regresó a casa. Los vecinos de la casa contigua, los Johnston, se disponían a salir cuando oyeron que alguien llamaba a la puerta trasera del número 29. Acudieron a ver qué ocurría y vieron a Wallace, quien les dijo que no podía entrar en su casa. Mientras estaban allí con él, lo intentó de nuevo, y esta vez el pomo de la puerta cedió. Los tres entraron en la casa; el cuerpo de Julia Wallace yacía tendido boca abajo sobre la alfombra del salón delantero tapado con el impermeable ensangrentado de Wallace. La habían matado a golpes en un ataque furibundo y tenía el cráneo fracturado por once golpes propinados con una fuerza descomunal.

»El lunes 2 de febrero, trece días después del asesinato, Wallace fue detenido. Todas las pruebas eran circunstanciales, no se habían encontrado restos de sangre en sus ropas y el arma del crimen no había aparecido.



14 из 455