
»De modo que al día siguiente, Wallace se dirigió a la dirección de Menlove Gardens East que, como ya sabes, no existe. Tuvo que tomar tres tranvías para llegar a la zona de Menlove Gardens, estuvo buscando la dirección alrededor de media hora y preguntó al menos a cuatro personas, incluyendo un policía. Al final se dio por vencido y regresó a casa. Los vecinos de la casa contigua, los Johnston, se disponían a salir cuando oyeron que alguien llamaba a la puerta trasera del número 29. Acudieron a ver qué ocurría y vieron a Wallace, quien les dijo que no podía entrar en su casa. Mientras estaban allí con él, lo intentó de nuevo, y esta vez el pomo de la puerta cedió. Los tres entraron en la casa; el cuerpo de Julia Wallace yacía tendido boca abajo sobre la alfombra del salón delantero tapado con el impermeable ensangrentado de Wallace. La habían matado a golpes en un ataque furibundo y tenía el cráneo fracturado por once golpes propinados con una fuerza descomunal.
»El lunes 2 de febrero, trece días después del asesinato, Wallace fue detenido. Todas las pruebas eran circunstanciales, no se habían encontrado restos de sangre en sus ropas y el arma del crimen no había aparecido.
