
La idea hizo fruncir el ceño a Lefèvre.
Los extranjeros raras veces visitaban los pueblos griegos, pese a la reputación de que allí se comía buen pescado; muy pronto Lefèvre se encontró con una comitiva de niños curiosos, que gritaban tras él y se empujaban mutuamente mientras sus abuelas observaban. Algunos de los niños más pequeños supusieron que Lefèvre era turco, y todos imaginaron que era rico, de manera que, cuando Lefèvre se detuvo y se dio la vuelta, se congregaron, medio curiosos y medio temerosos. Le vieron sacar una moneda del bolsillo y ofrecérsela con una sonrisa al niño más pequeño de todos. El pequeño vaciló, otro más atrevido se apoderó de la moneda, y estalló un pandemonio cuando toda la pandilla de niños se lanzó a perseguirlo calle abajo.
Lefèvre dobló la esquina para entrar en un callejón abandonado. Bandadas de diminutas moscas se alzaron de estancados charcos al aproximarse él. Las apartó como pudo de la cara y mantuvo la boca cerrada.
La puerta del café estaba abierta. Lefèvre se dirigió rápidamente a la parte de atrás y se sentó en una pequeña veranda que daba a los tejados en forma de canalón y al Bosforo. Al poco rato, otro hombre se unió a él.
Lefèvre se quedó mirando sus manos.
– No me gusta que nos encontremos aquí -dijo con calma, en griego.
El otro hombre se pasó la mano por el bigote.
– Éste es un buen lugar, signor. No es probable que nos molesten.
Lefèvre guardó silencio por unos momentos.
– Los griegos -gruñó- son unos ruidosos del carajo.
El hombre lanzó una risita.
– Pero usted, signore… usted es francés, ¿no?
Lefèvre levantó la cabeza y lanzó a su compañero una mirada de intenso desagrado.
– Hablemos -dijo.
7
En el palacio de Besiktas, con sus setenta y tres habitaciones y cuarenta y siete tramos de escaleras, la Sombra de Dios sobre la Tierra, el sultán Mahmut II, yacía agonizando de tuberculosis… y cirrosis hepática, producida por una vida de dedicación a la reforma de su imperio, según unas normas más occidentales, más modernas; y un mal champán acompañado de fuertes licores.
