Dubán, jefe de la guardia personal de Eber

Crítán, joven guerrero


Menma, caballerizo en el rath de Araglin

Dignait, encargada de la cocina

Grella, criada


Hermano Gormán de Cill Uird


Archú, joven granjero de Araglin

Scoth, novia de Archú

Muadnat de la Marisma Negra, primo de Archú

Agdae, sobrino y capataz de la granja de Muadnat

Gadra, ermitaño

Clídna, prostituta

Capítulo I

El trueno retumbó en las altas y peladas crestas de las montañas que rodeaban la cima del monte Maoldomhnach, que daba nombre a la cordillera. Algún relámpago aislado recortó la silueta de la cumbre redondeada, e hizo que algunas sombras salpicaran el valle de Araglin en las estribaciones septentrionales. Era una noche oscura, con nubes de tormenta que se apelotonaban y cruzaban deprisa el cielo, atropellándose unas a otras como si las empujara la poderosa respiración de los antiguos dioses.

En las altas pasturas, las vacas se apiñaban, y algunas mugían enfadadas de vez en cuando, no sólo para consolarse de la tormenta que amenazaba, sino para advertir a las otras del olor a lobos voraces cuyas manadas hambrientas rondaban en los oscuros bosques que rodeaban las altas praderas. En un rincón, alejado del ganado, un ciervo majestuoso vigilaba a sus ciervas y sus crías como un centinela inquieto. De vez en cuando alzaba la vistosa cornamenta hacia el cielo y le temblaba el hocico. A pesar de la oscuridad, de las gruesas nubes y de la tormenta amenazadora, la bestia percibía la llegada del amanecer tras las lejanas cimas del este.



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