
– ¿Ducharte? Grey se paró de repente, y sonrió de medio lado-. Esa sí es una buena idea.
– ¡No, Grey! -le advirtió ella.
Él no le hizo caso y no dejó que ella se pusiera de pie. Se dirigió al baño sin detenerse, excepto para quitarse los zapatos sin usar las manos. Y la llevó a la ducha.
– ¡No! -dijo ella, cuando sintió el chorro de agua caliente.
Él la besó apasionadamente mientras el agua tibia les mojaba las caras. Tiró de ella hacia él. Mientras, la camiseta de Abbie se iba mojando y ciñéndole los pechos, y el abdomen. Abbie suspiró.
– ¡Oh, sí! -susurró ella, cuando él le quitó la camiseta, le desabrochó el sujetador, y los tiró al suelo.
Luego llegó a la cintura de sus vaqueros. Deslizó las manos por dentro, por su trasero, y le quitó la prenda.
Ella estaba a punto de derretirse de deseo. Grey le dio vuelta y le puso gel en los hombros y en la espalda.
Ella gimió de placer. Luego se rio suavemente.
– Creí que habías dicho «no» -murmuró él, mientras deslizaba suavemente la lengua por la oreja.
Luego le tocó los pechos; tomó posesión de ellos, y la atrajo hacia él.
– Te doy veinticuatro horas para que pares -suspiró ella, apoyándose en él, mientras sentía el contacto de sus manos poniéndole jabón.
Muchas veces había soñado con todo lo que le estaba haciendo Grey, en la soledad de aquella habitación de hotel, a cinco mil millas de allí. Y había decidido que aquél sería su último trabajo en el extranjero. Le daría igual que la tentasen con una buena historia, no volvería a aceptar otro trabajo fuera.
Sería una decisión difícil para ella. Le gustaba su trabajo. Era una buena periodista fotográfica y sabía que su labor era necesaria. Su viaje a Karachi había servido para captar la realidad en el lugar de los hechos. Sabía que los litigios sobre tenencia de los niños necesitaban aquella desesperada caza, el incansable esfuerzo de golpear a todas las puertas, puesto que los caminos legales no tenían en cuenta el dolor de una mujer que busca a un hijo. Y las fotos eran testigo de la desesperación de aquella mujer por recuperar a su hija, y todo para que luego la despojaran de ella. Era una historia emotiva y convincente.
