Maggie llamó a la puerta antes de entrar en el despacho.

– Querías que te recordara la reunión con el asistente social -dijo con una sonrisa tensa.

La secretaria detestaba tener que ocuparse de los asuntos personales de su jefe. Y, en aquel caso en concreto, era como echar sal en una herida abierta.

– ¿Ya son las tres? -preguntó él-. Tengo que darme prisa. A cualquiera que llame o quiera verme, dile que tendrá que esperar a mañana. O mejor aún, a la semana que viene. Excepto si es Anthony Simmons. Quiero hablar con él cuanto antes, quiero ver el informe del incendio de Cascade Valley.

Maggie arqueó las cejas y asintió antes de volver a su mesa.

Noah se echó el abrigo al hombro, cerró el maletín y salió corriendo del despacho. Sin pensar, se detuvo para abordar de nuevo a la secretaria de su padre.

– Ah, una cosa más -dijo-. Si vuelve a llamar Sheila Lindstrom, pídele su teléfono y dile que la llamaré cuanto antes.

La sonrisa de la secretaria sólo sirvió para alterarlo más. No entendía por qué sentía la repentina necesidad de enmendar la situación con la intrigante mujer que lo había llamado antes. Sheila Lindstrom podía estar involucrada en el incendio. No la conocía, pero se sentía prácticamente obligado a volver a hablar con ella. Tal vez lo que le llamaba la atención era el tono de las cartas que le había enviado y el mal genio que había demostrado por teléfono. Fuera cual fuera el motivo, sabía que era muy importante que hablara con ella pronto. Era la primera socia de su padre que demostraba tener agallas. Sin embargo, tenía la impresión de que su interés se debía a algo más.

Dejó de pensar en Sheila cuando se sentó al volante de su Volvo para acudir a la reunión con el asistente social que se ocupaba del caso de Sean. Había estado temiendo aquella cita durante toda la semana. Sean tenía problemas, otra vez. Cuando el director del colegio lo había llamado la semana anterior para decirle que no había asistido a clase, Noah se había preocupado; pero cuando más tarde se había enterado de que su hijo se había escapado con unos amigos y lo habían detenido por posesión de alcohol, se había puesto histérico. Estaba furioso y enfadado, tanto consigo como con Sean.



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