
Lo buscaré luego, ahora tengo trabajo.
En cuanto la secretaria salió del despacho, tomó la revista y regresó a la página.
– Jane Singleton, licenciada en Botánica en el 2000 -leyó en voz alta-. Jane tiene un negocio propio de paisajismo, Windy City Gardens, y ha diseñado una amplia variedad de jardines residenciales y comerciales en la zona de Chicago.
No había pensado en Jane Singleton en… ¿cuánto? ¿Cinco o seis años?
– Ella sí habría sido un esposa perfecta -murmuró-. Era tierna, atenta y… -hizo una pausa, se levantó y se acercó a las estanterías que llenaban la pared opuesta, donde buscó el libro de texto de contratos de la facultad. Contuvo el aliento y abrió la portada.
Allí estaba, donde lo había dejado años atrás. Desdobló el papel y lo leyó despacio, sorprendido de que hubiera logrado escribir un contrato decente cuando tenía tan poca experiencia práctica. Los términos estaban muy claros y había cubierto todas las contingencias. Una idea cruzó por su cerebro.
– No, no puedo.
Dejó el contrato en su mesa y volvió a su ordenador para seguir trabajando, pero cuanto más pensaba en ello, más comprendía que podía haber una solución fácil a sus problemas. Jane Singleton era el tipo de mujer que gustaría a su padre y, si veía que salía con ella, quizá retrasara su decisión hasta que encontrara una esposa apropiada.
Levantó el auricular del teléfono y marcó la extensión de su secretaria.
– Señora Arnstein, quiero el número de teléfono y la dirección de Windy City Gardens, de aquí de Chicago. ¿Y quiere hacer el favor de intentar buscar el número de teléfono personal de Jane Singleton? Seguramente vive aquí.
Se sentó en el borde de la mesa y releyó la información de la revista. A Jane siempre le habían gustado las plantas, así que su profesión parecía natural. Y conociendo su determinación y su ambición, seguramente su negocio era un éxito.
De su vida personal no sabía nada. En la revista aparecía su nombre de soltera, pero eso no implicaba que no hubiera encontrado al hombre de sus sueños en los seis últimos años. Después de todo, era lista, bonita y sería una gran esposa para cualquiera.
