Normalmente no se zambullía por la línea de la falla que corría justo por encima de la costa de Fort Bragg porque el abismo era profundo y los grandes blancos usaban el área como zona de caza. Generalmente trabajaba en el fondo, a ras del suelo. Los tiburones cazaban desde abajo, así que estaba relativamente segura, pero cosechar los erizos en la barrera era arriesgado. Estaría haciendo ruido y un tiburón podría venir desde abajo. Pero el dinero… Realmente quería pagar a sus hermanas todos los gastos en que habían incurrido por ella, al ayudarla con su barco.

Blythe sacudió la cabeza.

– Yo no hablo de tus reglas de seguridad. Todas sabemos que eres una gran buzo, Rikki, pero no debería ir sola allí, cualquier cosa podría fallar.

– Si estoy sola, sólo soy responsable de mi propia vida. No dependo de nadie más. Cada segundo cuenta y sé exactamente qué hacer. Me he topado con problemas innumerables veces y los he manejado. Es más fácil para mí. -Y no tenía que hablar con nadie, ni hacerse la agradable. Podía ser ella misma.

– ¿Por qué ir al norte de Fort Bragg? Me dijiste que el suelo submarino era muy diferente y que los tiburones abundaban allí, y que era flipante.

Rikki se encontró sonriendo sin querer por dentro cuando segundos antes había estado retorciéndose. Que Blythe dijera “flipante”, quería decir que había estado pasando tiempo con Lexi Thompson. Lexi, la más joven de su "familia".

– He encontrado una plataforma a aproximadamente diez metros cubierta de erizos de mar. Parecen fantásticos. La falla recorre el área, así que hay un abismo de aproximadamente doce metros de ancho y otra plataforma, un poco más pequeña, pero también cargada. Nadie ha encontrado el lugar. Es un negro, Blythe, púa con púa. Puedo cosechar casi dos mil kilos y salir de allí. Sólo volveré cuando no haya nadie alrededor.



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