
Estos tres relatos se hallan muy por encima del nivel internacional de la ciencia-ficción. Están escritos por un adulto para lectores adultos. Son obras nobles en toda la acepción del término.
Efremov es el mejor, pero no el único escritor de ciencia-ficción que presenta a la vez una producción copiosa y de calidad. Si tuviese que indicar al número dos de la clasificación, pensaría inmediatamente en mi amigo Alexandr Kazancev.
Kazancev es, en realidad, más conocido en el mundo del ajedrez que en el de la ciencia-ficción. Los variados problemas ajedrecísticos que ha compuesto le han valido una fama mundial. Y su obra literaria revela que ha sido ideada por un jugador de ajedrez. Las intrigas de las novelas de Kazancev — La isla en llamas, Un sueño ártico, El puente, etc. — son siempre extremadamente complicadas. A mi entender, les perjudica el exceso de complicación. Kazancev da lo mejor de sí mismo con tramas más sencillas. Por ejemplo, su reciente novela, Una carretera en la Luna. Pero en sus obras aparecen también dos características típicas de su autor: el valor y la generosidad. El héroe de El puente crea una asociación para la amistad ruso-americana en un momento político desfavorable, y esto le procura los peores males, Recordaré siempre una frase que Kazancev me dijo durante una discusión que tuvimos en París no hace mucho tiempo. Le rogaba que se convenciera de que entre nosotros había ya hombres del mañana, cuando me contestó:
«Acabo de regresar de una peregrinación al monte Valérien, a las tumbas de los partisanos fusilados. Los que cayeron allí son los proyectiles de la reacción. Aquellos sí eran hombres del futuro. En cualquier parte de la tierra, el hombre del futuro se reconoce en el hecho de que, está dispuesto a luchar y a morir por el futuro.»
El propio Kazancev es un ejemplo de estos hombres siempre dispuestos a luchar por el porvenir. Durante más de diez años se afanó en demostrar que el gran meteorito que en 1908 explotó sobre Siberia era en realidad una astronave ínter planetaria de propulsión nuclear.
