Los receptores son completamente automatizados y emiten de inmediato corriente de tipo clásico, de consumo fácil. Es una idea muy estimulante. Si un día pudiese llevarse a la práctica, no existirían más países subdesarrollados, y muchos de los problemas que nos afligen desaparecerían. Gurevic no es tan buen narrador como Nemcov. En sus novelas no ha sabido evitar los acostumbrados espías extranjeros, tópico que hace perder mucho interés a su libro, cualquiera que sea su ideología política. Pese a todo, El nacimiento de un sexto océano se lee con pasión.

Hemos pasado lista a los cabezas de serie de la ciencia-ficción en la URSS. Además de estos maestros, hay muchos jóvenes, algunos de ellos incluidos también en esta antología. Por ejemplo, Arkadij, Boris Strugakcij, A. Dneprov y Vicktor Saparin. Estos jóvenes son, muy frecuentemente, investigadores científicos, que aprovechan los últimos descubrimientos de laboratorio. Por eso, la más reciente ciencia- ficción soviética es de un tecnicismo extremo, y puede leerse con provecho aun para los especialistas. Es posible al mismo tiempo observar el desarrollo en la URSS un «melodrama del espacio», una fantasía de la aventura científica pura, y hasta la novela de espionaje con base científica.

En las relaciones de la Unión de Escritores soviéticos es fácil leer violentas inventivas contra este género narrativo. Parecería, al leer estas relaciones, que se publiquen en la URSS, especialmente por parte de editores de provincias, obras semejantes en todo a las noveluchas adocenadas y de poco precio que en Francia salen a un ritmo de veinte o treinta al mes. Está claro que existe un total interés en sustituir esta producción decadente por ciencia-ficción de calidad o menos por novelas de aventuras que se lean con gusto. Quizá por esta razón las traducciones de autores americanos como Edmond Hamilton, Murray Leinster y H. Beam Piper, encuentran un merecido éxito en la Unión Soviética.



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