
Unas traían a las otras. Se levantaba cada día sin saber cómo iba a acabarlo, por lo mismo que dos holandesas antes de poner la palabra FIN Delley y Olson estaban todavía resolviendo cuál de los dos iba a sobrevivir o si morirían los dos o si se salvaban los dos. Y de la misma manera que sus personajes, se conducía él. ¿Por qué Dora no entendía eso que ya le había explicado un centenar de veces? Las mujeres en él no eran un desenlace, sino un planteamiento. Era la lógica de la realidad, aunque reconocía que en sus novelas había mucha más lógica, porque al llegar al final podía volver sobre las cuartillas escritas y amañarlo todo convenientemente. ¿Cómo se volvía al pasado y se arreglaban los errores? ¿Cómo pegar los trozos de un jarrón roto sin que se notara? Su vida era un jarrón roto, del que ya faltaban algunos trozos. Eso es seguro. Siempre se pierde alguno. Sí, le dolía la garganta. En una novela él hubiera tachado las palabras dolor de garganta con unas equis, y habría dejado de dolerle. En una novela habría suprimido el pasaje donde el jarrón se rompía, y el jarrón seguiría incólume. No hubiera tachado su aventura con Mariola, porque no veía en ella nada malo. Pero habría hecho que Dora no se enterase de ella y no le hubiera dado lugar a echarlo de casa. No le habría hecho daño con esa absurda traición, si no se hubiese llegado a enterar. Pero en la vida las cosas ocurrían de modo imprevisto. A la salida tendrían que pasarse por una farmacia. Les venía de camino de la tertulia, se consoló. En las novelas las cosas, sobre todo las inmotivadas, sucedían más fácilmente. Pero ¿cómo meterse de nuevo en la vida de Dora, saltar a los capítulos anteriores, y allí cambiar penosos episodios, y hacer que los que habían sucedido no hubieran sucedido nunca, o que los olvidara para siempre en los capítulos siguientes? ¿Cómo iba a olvidar ella?, y le pareció que otra vez había pensado demasiado en alto, porque ésa era la pregunta que imaginó que podía estar haciéndole su ex mujer. Y ahora, aquel imbécil recordándole que su vida era una basura llena de novelas basura.