
– Cuarta: el culpable no puede ser nunca ni el detective ni ningún miembro de la policía. Sería un timo tan vulgar como inaceptable. -Mostró su mano abierta con todos los dedos irradiados-. Quinta: al culpable se le debe descubrir por deducciones, no por accidente ni por azar ni por la confesión espontánea del culpable: señor comisario, he sido yo, me doy preso. Lo del Raskolnikov de Crimen y castigo, como se ha repetido hasta la saciedad en estos ACP, es inaceptable. La mayor parte de las obras de los clásicos terminan con ese procedimiento chapucero, admitido por la misma razón que alguien puede sostener que una película muda es una obra maestra y que una pintura rupestre es digna de compararse con las Meninas y la Venus de Willendorf, o como diablos se llame, equiparable a Fidias.
Al verse la mano de nuevo cerrada con el pulgar hacia arriba, prescindió de enumeraciones, y prosiguió.
– No existe ninguna novela policiaca sin cadáver. Leer trescientas páginas sin la recompensa de un bonito fiambre, sería sencillamente monstruoso, porque nos privaría del sentimiento de horror y del deseo de venganza. No debe haber más que un detective por novela. Bajo ningún concepto, nunca, el novelista podrá elegir al culpable entre los empleados domésticos, mayordomos, jardineros, lacayos, chóferes, etcétera. Ésa siempre es una solución acelerada y hay que ser serios: hay que buscar un culpable que valga la pena. Y por lo mismo que no hay más que un solo detective, conviene que haya un solo culpable, para concentrar en él todo el odio que vaya experimentando el lector. Para algunos las mafias y las asociaciones de criminales no deberían tener un lugar en las novelas policiacas… Yo no estoy muy de acuerdo, pero en fin. Nada de pasajes descriptivos ni poéticos ni pormenorización de atmósferas. Retardan la acción y desconcentran al lector. Diálogos, muchos diálogos. Son más variados y más cortos, cuesta menos escribirlos, los lectores los agradecen, la acción avanza y el editor paga lo mismo los folios de líneas cortas que los de líneas largas.
