
– Bien… yo te lo he preguntado primero.
– Porque quiero conocerte mejor y pasar algún tiempo contigo…
Silencio.
– Ahora te toca a ti.
– Idem. Aunque sabes las condiciones: ya estoy comprometido.
– No creo en los compromisos, dejan de serlo en cuanto se termina de creer en ellos.
– ¿Te va bien que nos encontremos mañana por la mañana?
– No, mañana no, tengo clase. Quedemos el viernes, hay huelga. ¿Dónde?
– Delante del comedor universitario a las diez y media.
– De acuerdo.
– Chau, entonces, hasta el viernes.
– Hasta el viernes, un beso.
14 de octubre
17,30
Como de costumbre, llegué con una anticipación increíble; el tiempo no ha mejorado en cuatro días, una monotonía increíble.
El comedor exhalaba un fuerte olor a ajo y, desde donde estaba, podía oír a las cocineras metiendo ruido con las cacerolas y chismorreando sobre alguna compañera. Un estudiante que otro pasaba y me miraba, guiñándome el ojo y yo fingía no verlo. Estaba más atenta a las cocineras y a sus conversaciones que a mis pensamientos. Estaba tranquila, nada de nervios, y me dejé llevar por el mundo exterior y no me preocupé demasiado de mí.
Llegó en su coche amarillo, demasiado abrigado, con una enorme bufanda que le cubría la mitad del rostro y sólo dejaba las gafas al aire.
– Es para que no me reconozcan, ya sabes cómo es… mi novia. Iremos por calles poco concurridas, tardaremos un poco más pero al menos no correremos ningún riesgo -dijo, una vez que subí.
La lluvia golpeaba con fuerza contra los cristales del coche, como si quisiera romperlos. El sitio al que nos dirigíamos era su casa de verano, en las pendientes del Etna, fuera de la ciudad. Las ramas secas y oscuras de los árboles rasgaban unas pequeñas hendiduras en el cielo nublado; las bandadas de pájaros volaban con dificultad a través de la lluvia densa, ansiosos por llegar a un lugar más cálido. Y también yo habría querido emprender el vuelo para llegar a un lugar más cálido. No tenía ninguna ansiedad: fue como salir de casa para ir a un nuevo trabajo, nada emocionante, al contrario. Un trabajo obligado y fatigoso.
