Capítulo Uno

El regreso de Cholón Pyliades fue para Claudia Cornelia un recordatorio inmediato de las limitaciones que le imponía su situación de viuda de un noble patricio. Como liberto griego, antiguo esclavo personal de su difunto marido, Aulo Cornelio Macedónico, podía viajar tan libremente como quisiera; ella no podía hacerlo. Claudia había echado de menos su compañía mientras él estaba en Neápolis y Sicilia, así que hizo todo lo que pudo para darle una cálida bienvenida, ocultando cualquier sentimiento de rencor. Pero aun así, no evitó ocasionales comentarios mordaces, especialmente cuando supo de sus intenciones de asistir a los ritos funerales por Lucio Falerio Nerva.

– Nunca hubiera pensado que, de entre todo el mundo, tú asistirías a semejante acontecimiento.

El griego sonrió, pues sabía que no había mala intención en aquellas palabras.

– Creo que tu difunto marido debió de entender a Lucio Falerio mejor que tú o que yo. Después de todo, lo tenía en alta estima, a pesar del hecho de que no estaban de acuerdo en tantísimas cosas. Quizá los lazos de aquella amistad de infancia fueran más fuertes de lo que pensamos.

Claudia respondió con fingida seriedad, pues el desagrado que sentía por Lucio era bien conocido.

– Tienes razón, Cholón. Aulo habría asistido al funeral de ese viejo carcamal, pese al tratamiento que recibió del muy cerdo. Perdonaba con mucha facilidad.

– Entonces, ¿me concedes tu absolución?

Pero Claudia aún no había terminado de cebarse con él.

– En otra época habrías asistido sólo para asegurarte de que ese viejo buitre estaba muerto de verdad.

– Es cierto, pero me encontré con él en Neápolis y descubrí que era un hombre interesante, y lo irónico es que cuando llegué a conocerlo, me di cuenta de que sus ideas eran más griegas que romanas.

Cholón no le dijo que Lucio lo había empleado como intermediario: había sido él quien trasladó las condiciones de los romanos a los cabecillas de la revuelta de esclavos y los había persuadido para que las aceptaran. Justo ahora le divertía la sorprendida reacción de su anfitriona.



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