Quizá aquella vez sería diferente. Quizá Will era más importante para Bella que los demás.

Por alguna razón, esa idea no le gustaba en absoluto. Will no era suficientemente bueno para ella.

– ¿Dónde está Will? -preguntó, intentando disimular su desagrado-. Pensé que vendría a la boda.

Bella carraspeó.

– ¿Will? Está en Hong Kong.

– ¡Hong Kong! ¿Y qué hace allí?

– Tenía una reunión -contestó ella.

– ¿Una reunión? ¿Precisamente hoy?

– Pues no sé… una reunión de trabajo.

– ¿No podría haberla dejado para la semana que viene? ¿No sabía que Kate y Finn se casaban hoy?

– Sí, pero era una reunión muy importante. Ha tenido que dejarlo todo para solucionar una pequeña crisis.

– Tú también eres importante -dijo Josh.

Qué típico de Will. Marcharse al otro lado del mundo, en lugar de estar con Bella cuando era más necesario.

No entendía por qué su amiga siempre salía con hombres como él. Por supuesto, Will era guapo y tenía un Porsche, pero a él no lo impresionaba. No era un hombre en el que se pudiera confiar.

– Pero es que la reunión era fundamental. No sé qué problema con el mercado de valores -dijo Bella.

– No creo que fuera una cosa de vida o muerte. Will no hace nada. Sólo se sienta detrás de un escritorio para jugar con el dinero de los demás. ¿Por qué era tan importante? -insistió Josh, irritado.

– Es su trabajo -contestó ella-. Y no juega con el dinero de los demás. Invierte millones de dólares y, si algo va mal, puede afectar a los mercados internacionales, a nuestros sueldos y a nuestro nivel de vida -añadió, desafiante.

Pero Josh no estaba dispuesto a creer que Will hacía una contribución interesante a la sociedad.

– Si la estabilidad económica del mundo dependiera de Will, yo estaría muerto de miedo. Además, a la economía mundial no le pasaría nada por haber dejado esa reunión para el lunes.



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