Llegó un momento en que decidí consultar con un médico. De aquella sensación de temblor, que no era más que eso -una sensación, tan sólo- pues nada en mi cuerpo se alteraba visiblemente, pasé a poder contemplar yo mismo un ligero temblequeo que, la verdad, me negué a admitir y, por ello, concluí por atribuirlo a la tensión en la que constantemente vivía; de aquella sensación, decía, pasé, antes de llegar a obsesionarme con temblor alguno, a sentir un dolor real distribuido por todo mi cuerpo; uniformemente en ocasiones, caprichosamente repartido a veces; pero generalizado, casi siempre, que fue el que me llevó al galeno.

Estaba en Nápoles. Por la mañana había visitado el Teatro San Cario, recorrido incansablemente los lujosos e interminables pasillos; había observado, lleno de asombro, la estructura de madera en la que se sostiene todo el escenario y que, probablemente, sea la causa de que esté dotada, la música que allí suena, de una especial cualidad que la distingue, incluso de sí misma, cuando es interpretada en otro ámbito cualquiera y distinto de aquél. Después, había salido a pasear por la Via Caracciolo; acogiéndome a la sombra de los árboles, posiblemente con ánimo de que, en ella, mis entumecidos músculos descansasen, al ser postrado mi cuerpo sobre algún banco próximo a la Riviera de Chiaia, vecino ya de la Piazza de Nápoli.

Así sucedió, pero no descansó mi dolorido cuerpo y seguí caminando hasta que un indescriptible estado de placidez se apoderó de mí cuando, extenuado por el dolor, conseguí un taxi al que me subí, no sin dificultad.

De qué manera influyen en tu vida y con qué facilidad se toman determinadas decisiones de las que ya no es posible volverse atrás. Vas en taxi por el centro de Nápoles, te acuerdas de un amigo, lo llamas, te lleva a otro que va a serlo porque es médico y va a diagnosticarte y, cuando el día está mediado, tienes una definición de lo que te atosiga: polimialgia reumática. En realidad un diagnóstico erróneo de cuya fiabilidad me advirtió el propio doctor De Cesare al decirme que debería consultar posteriormente con un especialista y no contentarme con su primera catalogación del mal: Reuma a todo pasto.



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