
En ese momento comprendió que todo estaba cambiando en su vida. Durante mucho tiempo había vivido día a día, evitando cuidadosamente pensar en el desesperado plan que flotaba en el horizonte como un sueño.
De pronto, supo que había llegado la hora de poner rumbo al horizonte.
Capítulo 2
El lunes siguiente a la visita de la casa, Cassie llegó a Hollywood Porsche a las diez, como era habitual, y pasó el resto de la mañana en su pequeño despacho situado junto al salón de exposición, revisando la lista de llamadas, estudiando el inventario actualizado, contestando peticiones formuladas por Internet y realizando una búsqueda para un cliente interesado en un Speedster de época. Sin embargo, sus pensamientos permanecían concentrados en la información que había obtenido durante su visita a la casa de Laurel Canyon.
Los lunes siempre eran el día de menos trabajo en el concesionario. En ocasiones caía algún cliente al que no habían podido atender el fin de semana y trabajo burocrático acumulado, pero se recibían pocas primeras visitas de potenciales compradores. El concesionario estaba en Sunset Boulevard, a media manzana del Cinerama Dome, y a veces había tan poco movimiento el lunes que Ray Morales dejaba que Cassie se pasara a ver una película por la tarde, siempre y cuando llevara el busca encendido por si las cosas comenzaban a ponerse en marcha. Ray le daba cuartelillo a Cassie. Para empezar le había ofrecido el puesto sin que tuviera experiencia. Ella sabía que sus motivos no eran enteramente altruistas, que sólo era cuestión de tiempo que pasara a cobrar. De hecho, a Cassie le sorprendía que aún no hubiera dado ningún paso en los diez meses transcurridos.
