
2 habitaciones y 2 salones espaciosos
¡Urge venta!
¡Precio rebajado!
Cassie se había fijado en el letrero de «En venta» tres semanas antes, en uno de sus paseos de rutina. Este hecho había sembrado su vida de desconcierto, un desconcierto que se traducía en insomnio y falta de atención en el trabajo. No había vendido ni un solo automóvil en las tres semanas, un hecho insólito.
Por lo que sabía, se trataba del primer día de visita, así que el texto del anuncio le resultó curioso. Se preguntó por qué los propietarios estarían tan ansiosos por vender, hasta el punto de haber rebajado el precio después de sólo tres semanas en el mercado. Le extrañaba.
Tres minutos después de la hora señalada para el inicio de las visitas, un coche que Cassie no reconoció, un sedán granate marca Volvo aparcó en la entrada de la casa. Una mujer delgada y rubia, de cuarenta y tantos años, salió del vehículo. Iba bien vestida, aunque de modo informal. Abrió el maletero y sacó un letrero que cargó hasta la acera: «Día de visita». Cassie se miró el peinado en el retrovisor y se ajustó la peluca. Salió del Porsche y se aproximó a la mujer mientras ésta enderezaba el cartel.
– ¿Es usted Laura LeValley? -preguntó Cassie, leyendo el nombre del cartel de «En venta».
– La misma. ¿Ha venido a ver la casa?
– Sí, me gustaría.
– Bueno, déjeme abrir y empezamos. Bonito coche, ¿es nuevo?
La mujer señaló la placa en blanco del concesionario en la parte delantera del Porsche. Cassie había quitado las matrículas en el garaje de su casa antes de salir como medida de precaución. No sabía si los vendedores de casas anotaban las matrículas como forma de seguir la pista o pedir informes de potenciales compradores. Ella no quería que le siguieran la pista. Por ese mismo motivo llevaba peluca.
