Cassie sonrió por educación. Llegaron a la puerta de entrada y LeValley sacó un sobrecito blanco del maletín y extrajo una llave. Mientras abría la puerta continuó con la charla.

– ¿Tiene un agente inmobiliario?

– No, de momento sólo estoy mirando.

– Bueno, ayuda saber qué hay en el mercado. ¿Es propietaria actualmente?

– ¿Perdón?

– Si es propietaria, si va a vender algo.

– Ah, no. Yo alquilo, pero tengo intención de comprar algo pequeño, como esto.

– ¿Tiene hijos?

– Vivo sola.

LeValley abrió la puerta y gritó un hola para asegurarse de que la casa estaba vacía. Al no recibir respuesta invitó a Cassie a entrar.

– Entonces, esta casa es ideal. Sólo tiene dos dormitorios, pero las salas de estar son grandes y muy abiertas. A mí me parece encantadora, ya verá.

Entraron en la casa. LeValley dejó el maletín, extendió la mano y se presentó.

– Karen Palty -mintió Cassie al saludar a la agente inmobiliaria.

LeValley llevó a cabo una breve descripción de las características y virtudes de la casa. Sacó del maletín una pila de folletos con información de la propiedad y le dio uno a Cassie sin dejar de hablar. Cassie asintió varias veces, aunque apenas prestaba atención a las explicaciones. Se concentraba en la cuidadosa observación de los muebles y otras pertenencias de la familia que habitaba la casa. Echó varias miradas furtivas a las fotos de las paredes, los arcones y las mesas. LeValley la invitó a continuar sola mientras ella preparaba la hoja de visita en la mesa del comedor.



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