Se apearon, Evan pagó al cochero y, tras llamar a la puerta de servicio del número diez, se dieron a conocer. Era un fastidio bajar las escaleras que conducían al semisótano en lugar de subir los peldaños que llevaban al pórtico de entrada, pero era mucho menos humillante que llamar a la puerta principal y encontrarse con un lacayo de librea que, sin dignarse a mirarlos, quizá los habría enviado abajo.

– ¿Sí? -les dijo un limpiabotas de rostro descolorido y con el delantal torcido.

– Inspector Monk y sargento Evan. Venimos a ver a lord Moidore -replicó Monk con voz tranquila. Cualquiera que fueran sus sentimientos hacia Runcorn o la intolerancia general que le inspiraban los tontos, el dolor, la confusión y la conmoción que provoca una muerte repentina le despertaban una profunda piedad.

– ¡Oh…! -El limpiabotas los miró sorprendido, como si con su sola presencia hubieran transformado la pesadilla en realidad-. ¡Oh… sí! Mejor será que pasen. -Retrocedió para abrir y volviéndose hacia la cocina en demanda de ayuda, llamó con voz lastimera y acongojada-: ¡Señor Phillips! ¡Señor Phillips! ¡La policía!

Del fondo de la inmensa cocina surgió el mayordomo. Era un hombre delgado y ligeramente encorvado, pero su cara tenía la expresión autocrática de los que están acostumbrados a mandar… y a hacerse obedecer sin discusión. La mirada que dirigió a Monk dejaba traslucir una mezcla de ansiedad y de desdén, aunque de ella tampoco estaba ajena una cierta sorpresa ante el traje de buen corte, la pulcra camisa y las botas de cuero fino y bruñido que componían el atuendo de Monk. El aspecto de Monk no se acomodaba a la idea que se hacía de la posición social de un policía, sin duda por debajo de los buhoneros. Después observó a Evan, y pareció que aquella nariz larga y algo ganchuda, lo mismo que aquellos ojos y boca de expresión imaginativa, tampoco le cuadraban. Cuando no podía encasillar a la gente en los compartimentos que les tenía previamente asignados sentía una extraña desazón, como si se tambaleara el orden del universo. Estaba aturullado.



4 из 448