
Mientras los virtuales seguían tocando había un ruido confuso de conversación; algunas que sólo buscaban el simple cuestionamiento.
—¡Imposible!… ¡Los agujeros de gusano son inestables. Toda la gente sabe eso!… ¡La radiación incidente que penetra hace que los agujeros de gusano se desplomen de inmediato!… ¡No existe manera alguna…!
La gigantesca cara de Hiram asomó por encima de la borboteante espuma cuántica. Hizo chasquear los dedos. La espuma cuántica desapareció para ser reemplazada por un solo artefacto que colgaba en la oscuridad, debajo de los pies de los asistentes.
Se oyó un suave suspiro.
Kate vio una acumulación de puntos luminosos incandescentes… ¿átomos? Las luces formaron una esfera geodésica, cerrada sobre sí misma, que giraba lentamente. Y, dentro de ella, según vio Kate, había otra esfera que giraba en sentido opuesto… y dentro de ella otra esfera, y otra, hasta los límites que permitiera la vista. Era como si fuese una pieza de relojería, un planetario de átomos. Pero toda la estructura pulsaba con una luz azul pálido y Kate percibió la acumulación de energías de tremenda intensidad.
Era, tuvo que admitirlo, verdaderamente hermoso.
Hiram dijo:
—A esto se lo llama motor de Casimir. Es, quizá, la máquina de construcción más exquisita que el hombre haya fabricado jamás, una máquina a la que hemos desarrollado con extrema minuciosidad durante años, que contiene menos de unos pocos centenares de diámetros atómicos de ancho.
“Pueden ver que las capas están constituidas por átomos; de hecho, átomos de carbono. La estructura se relaciona con las estructuras estables naturales conocidas como “manchas de venado”, carbono-60. Las capas se fabrican quemando grafito con haces de láser. Alimentamos el motor con carga eléctrica, utilizando jaulas llamadas trampas de Penning, verdaderos campos electromagnéticos. A la estructura se la mantiene unida por medio de campos magnéticos poderosos, y a las diversas capas lo más cerca posible, guardando entre sí una distancia de sólo unos pocos diámetros electrónicos. Y en esas separaciones, que son las más pequeñas que se pudiere concebir, se produce el milagro…
