Incluso mientras se elevaba desde el suelo, este hermoso pájaro de Vitali, este último Molniya, ya estaba obsoleto.

Vitali se mantuvo bien erguido, decidido a observarlo durante tanto tiempo como pudiera, hasta que ese punto de luz ubicado en la punta de la gran columna de humo se fusionara con el espacio.

…Pero ahora el dolor que sentía en el brazo y el pecho llegaron a un punto máximo, como si una mano huesuda lo hubiese estado apretando. Boqueó, falto de aire. Así y todo, trató de mantenerse parado. Pero ahora había una luz nueva que estaba surgiendo en derredor de él, aún más brillante que la luz proveniente del cohete y bañaba la estepa de Kazajstan, y Vitali no pudo resistir más.

2. EL OJO DE LA MENTE

Mientras el auto la llevaba hacia los predios, a Kate el lugar le dio la impresión de ser un típico ambiente de Seattle: colinas verdes que descendían en suave declive hasta el océano, enmarcadas por el cielo gris y bajo del otoño.

Pero la mansión de Hiram, una gigantesca cúpula geodésica que era todo ventanas, daba la impresión de haber aterrizado recién sobre la ladera. Era uno de los edificios más feos, de estilo más recargado que Kate hubiera visto jamás.

Al llegar entregó el abrigo a un robot teleguiado. Se le hizo un examen de identidad, no sólo una lectura de sus implantes sino que, también, era probable que se hubiera hecho la equiparación de imágenes para identificar su cara; incluso un muy discreto estudio de la secuencia de adn, todo esto realizado en cuestión de segundos. Después, los robots sirvientes de Hiram la escoltaron al interior de la casa.



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