
Una imagen de sí misma cristalizó en el medio de su campo visual, desconcertando al robot volador que giraba sobre sí mismo. Kate revisó las partes anterior y posterior del vestido, puso en actividad los tatuajes programables que le adornaban los hombros y acomodó los mechones rebeldes de su cabellera en donde debían estar. La autoimagen, que se había sintetizado a partir de información proveniente de las cámaras del auto y transmitido a los implantes retinianos de Kate, tenía el grano un poco remarcado y era proclive a descomponerse en píxeles con desigual distribución de luz y sombra, si Kate se desplazaba con demasiada rapidez; pero ésa era una limitación de la tecnología anticuada de implante de órganos sensoriales que tenía Kate yque ella estaba dispuesta a aceptar: mejor padecer un poco de imagen borrosa que permitir que algún cirujano de manos suaves y especializado en aumentar las capacidades del SNC le abriera el cráneo.
Cuando estuvo lista hizo desaparecer la imagen y salió desmañadamente del auto, con tanto garbo como le permitía su vestido ajustado hasta lo ridículo y para nada práctico.
El predio de Nuestro Mundo resultó ser una alfombra de cuadrángulos de césped pulcramente cortado que separaban edificios de tres pisos de oficinas, cajas gordas, con más peso arriba que en la base, hechas de vidrio azul y sostenidas por delgadas vigas de hormigón armado reforzado. El conjunto era desagradable y extrañamente pintoresco; respondía al concepto de elegancia de edificios empresarios de los noventa. El piso inferior de cada edificio era una playa abierta de estacionamiento, en una de las cuales el auto de Kate se estacionó automáticamente.
La joven se unió a un río de gente que fluía hacia el interior de la cafeteríadelpredio, mientras robots teleguiados flotaban en el aire subiendo y bajando lentamente sin avanzar por sobre la cabeza de los huéspedes.
La cafetería restaurante era una obra maestra de ingeniería, un cilindro espectacular de vidrio con múltiples niveles y construido en torno de un trozo de Muro de Berlín cubierto por graffitis auténticos.
