Yo lideraba el equipo en mi calidad de detective de grado tres. Como tal, tomé la decisión de no informar a Taylor ni a ninguno de los directivos de su empresa de que íbamos a visitar los escenarios de rodaje. No quería que la noticia de nuestra visita nos precediera. Simplemente nos dividimos las localizaciones y a la mañana siguiente cada uno de nosotros llegó sin anunciarse y utilizó el poder que da una placa para abrir puertas.

Lo que ocurrió la mañana siguiente poco después de mi llegada al set está bien documentado. En ocasiones repaso los movimientos de la investigación y lamento no haberme presentado allí un día antes. Creo que habría oído a alguien mencionar el dinero y que habría atado cabos. Pero lo cierto es que llevamos a cabo la investigación de manera apropiada. Realizamos los movimientos adecuados en el momento oportuno. No me arrepiento de nada.

La cuestión es que, después de esa cuarta mañana, me retiraron la investigación. La División de Robos y Homicidios desembarcó y se quedó con el caso. Jack Dorsey y Lawton Cross se ocuparon de él. Era el guión preferido de robos y homicidios: películas, dinero y un asesinato. Pero no llegaron a ninguna parte, pasaron a otras investigaciones y un día entraron a Nat's a comerse un sandwich. Puede decirse que el caso murió con Dorsey. Cross sobrevivió, pero nunca llegó a recuperarse. Salió de un coma de seis semanas sin recordar nada del tiroteo y sin sensibilidad alguna del cuello para abajo. Una máquina respiraba por él y en el departamento fueron muchos los que consideraron que su suerte había sido peor que la de Dorsey, porque sobrevivió pero ya no estaba viviendo de verdad.

Entretanto, el caso de Angella Benton iba acumulando polvo. Todo lo que Dorsey y Cross habían tocado estaba contaminado por su desgracia. Maldito. Nadie volvió a investigar la muerte de Benton. Cada seis meses un detective de robos y homicidios sacaba el expediente, le quitaba el polvo y escribía «Sin novedad» y la fecha en el registro de la investigación. Después volvía a colocarlo en su sitio hasta la siguiente vez. Es lo que en el Departamento de Policía de Los Ángeles se llama diligencia debida.



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