
Un paciente de treinta y dos años buscó al terapeuta Richard Crowley. -No consigo dejar de chuparme el dedo -dijo. -No se acostumbre a ello -respondió Crowley-.Pero chúpese un dedo distinto cada día de la semana. A partir de ese momento, cada vez que el paciente se llevaba la mano a la boca, se veía instintivamente obligado a escoger el dedo que debía ser objeto de su atención ese día. Antes de que acabase la semana, estaba curado. -Cuando el mal se convierte en un hábito, es difícil lidiar con él -dice Richard Crowley-.Pero cuando nos exige nuevas actitudes, decisiones, elecciones, entonces nos concienciamos de que no vale la pena tanto esfuerzo.
En la antigua Roma, un grupo de hechiceras conocidas como las Sibilas escribió nueve libros que contaban el futuro de Roma. Le llevaron los nueve libros a Tiberio. -¿Cuánto cuestan? -preguntó el emperador de Roma. -Cien monedas de oro -respondieron las Sibilas. Tiberio, indignado, las expulsó. Las Sibilas quemaron tres libros y volvieron. -Siguen costando cien monedas -dijeron. Tiberio se rió y no aceptó. ¿Pagar por seis libros lo mismo que pagaría por nueve? Las Sibilas quemaron otros tres libros y volvieron con los tres restantes. -Siguen costando cien monedas de oro -dijeron. Tiberio, mordido por la curiosidad, acabó pagando, pero sólo consiguió leer parte del futuro de su imperio. Dice el maestro: Forma parte del arte de vivir no regatear con la oportunidad.
Las palabras son de Rufus Jones: -No me interesa construir nuevas torres de Babel usando como excusa la idea de que necesito llegar hasta Dios.»Estas torres son abominables; algunas están hechas de cemento y ladrillos; otras, con pilares de textos sagrados.
