Joe DiMaggio había jugado otro partidazo. Ciudadano Kane, protagonizada por Orson Welles, era la película que daban en un cine llamado The Gem. Leyó el anuncio de una recepción al aire libre que iba a tener lugar el lunes; la publicidad de un taller de reparación de automóviles junto a la de uno de reparación de arreos; la esquela de alguien llamado Idamae Dell Randolph, nacido el 1879 en Burnt Corn, Alabama, que había fallecido en casa de su hija, Elsie Randolph Blythe, el 8 de agosto de 1941. Los anuncios de la sección de clasificados eran bastante fáciles de encontrar en el ejemplar de ocho páginas: un abogado itinerante estaría en el pueblo el primer y el tercer lunes de cada mes, y se le podría localizar en el despacho número seis del Ayuntamiento; alguien vendía un sofá cama de segunda mano en muy buen estado; alguien necesitaba un marido…

¿Un marido?

Los ojos de Will retrocedieron para leer el anuncio completo, el mismo que la mujer había colgado en el tablón que había sobre el reloj de fichar del aserradero:


SE BUSCA MARIDO

se necesita un hombre sano de cualquier edad,

dispuesto a explotar una granja y compartirla

Razón: E. Dinsmore,

al final del camino de Rock Creek


¿Un hombre sano de cualquier edad? No era extraño que los operarios del aserradero dijeran que estaba chiflada.

Siguió adelante: alguien vendía alfombras de retales hechas en casa; un pueblo cercano necesitaba un dentista y, un negocio, un contable.

Pero nadie necesitaba un vagabundo recién salido de la cárcel de Huntsville que, en su momento, había recolectado fruta, transportado cargas, arreado ganado y recorrido la mitad del país.

Volvió a leer el anuncio de E. Dinsmore: «Se necesita un hombre sano de cualquier edad, dispuesto a explotar una granja y compartirla.»



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