
– Tienes que educarla, Harley -bromeó Blaylock-. Dale una colleja.
– Educarla, dice. Llevamos diecisiete años casados. A estas alturas cabría esperar que supiera que me gusta comer la ternera con mostaza.
Dicho esto, tiró el emparedado a las agujas de pino que cubrían el suelo y soltó otro taco.
– Ten uno de los míos -le ofreció Blaylock-. Hoy son de salchicha con queso.
Will Parker dio un mordisco a la manzana amarga, que le hizo salivar tanto que le dolieron las mandíbulas. Evitó mirar el emparedado de ternera de Overmire y el de salchicha y queso que le sobraba a Blaylock, y se obligó a pensar en otra cosa.
En el jardín trasero con el césped bien cuidado donde había saqueado la nevera. En un bonito ramillete de flores rosa que había en una tetera de esmalte blanco, en un tocón, junto a la puerta trasera. En el llanto de un niño en el interior de la casa. En un tendedero con sábanas blancas, con pañales blancos, con paños de cocina blancos y con los suficientes pantalones vaqueros como para que no se notara si faltaban unos, y con la correspondiente cantidad de camisas de batista azul, de las que se había llevado, en un gesto de nobleza, la que tenía un agujero en el codo. Y en un arco iris de toallas, de las que había elegido una verde porque en algún lugar recóndito de su memoria había una mujer de ojos verdes que había sido amable con él, lo que le había llevado a preferir para siempre el verde a todos los demás colores.
La toalla verde estaba húmeda y envolvía el tarro de cristal. La desenrolló, abrió la tapa de cinc, bebió procurando no hacer ninguna mueca. El suero de leche estaba demasiado dulzón; ni siquiera la toalla mojada había logrado mantenerlo fresco.
Con la cabeza recostada en el tronco de un pino, Parker vio que Overmire se ponía de pie mirándolo con una expresión de regodeo en la cara. Se apartó el tarro de la boca despacio. Igual de despacio, se secó los labios con el dorso de la mano. Overmire se pavoneó hacia él y, cuando llegó junto a sus pies, se detuvo con las piernas abiertas y los brazos en jarras.
