– Le enseñaría los lugares donde vertieron acelerador, pero no quiero que entre en el edificio si no lleva casco. Aún siguen cayendo cascotes.

Mostré el oportuno pesar por verme negada esa atención. -¿Ha suscrito últimamente el propietario un montón de seguros extra?

Sacudió la cabeza.

– No lo sé. No he visto las pólizas. Me pidieron que viniera antes de que los saqueadores se llevaran demasiadas pruebas. Espero que su amiga sacara todas sus cosas, poco se puede rescatar de esta ruina.

Había olvidado preguntar a Elena si había habido algún herido grave. Robin me dijo que la unidad de homicidios de la policía se hubiese unido a la brigada antibombas y atentados si hubiese habido algún muerto.

– No le habrían permitido estacionar aquí sin dar alguna buena razón de encontrarse junto al lugar del siniestro, es un hecho que a los incendiarios les gusta volver para ver si el trabajo ha quedado bien hecho. No ha habido ningún muerto, pero media docena de personas o más han sido trasladadas al Michael Reese con quemaduras y problemas respiratorios. Los pirómanos suelen asegurarse de que el edificio pueda ser evacuado, saben que una investigación en un viejo tugurio como éste no recibirá demasiada atención si no hay delito de homicidio para excitar a los polis -consultó su muñeca-. Debo volver al trabajo. Espero que su amiga encuentre un nuevo hogar que esté bien.

Asentí fervientemente y partí para iniciar mi búsqueda con un fácil optimismo producto de la ignorancia. Empecé por la Oficina de Alojamiento de Emergencia de Michigan Sur, donde me uní a una larga cola. Había mujeres con niños de todas las edades, viejos murmurando para sí mismos, abriendo exageradamente los ojos, mujeres que se aferraban ansiosamente a unas maletas o a pequeños objetos, al parecer un interminable mar de gentes tiradas a la calle por alguna crisis o cualquier otra cosa desde el día anterior.



14 из 373