
Kelly sintió que se estaba enamorando de ese hombre cuando le vio escuchar atentamente lo que decía la señora Riley. Incluso tomó algunas notas. Aparentemente, iba a ser un padre estupendo.
La señora Riley dio la clase por terminada después de que hicieran los ejercicios de respiración y de anunciar que en la próxima clase les pasaría una película con un parto en vivo, así que era conveniente que acudieran todos, tanto las futuras madres, como sus ayudantes.
– No tienes por qué venir si no quieres -le dijo Kelly, mientras se ponían el abrigo y se dirigían a la salida.
– Ya sé que no quieres tener un ayudante durante el parto, pero si no te importa, preferiría venir a las clases que quedan. Como ya te dije, no sé nada acerca de los bebés. Es cierto que tengo varios sobrinos, pero ya conoces a las mujeres de mi familia. No dejan que los hombres se acerquen a los niños.
Salieron a la calle y él, al ver el suelo resbaladizo, le pasó el brazo por detrás de los hombros.
Ella sintió el aire frío contra su rostro, pero se sentía protegida yendo al lado de Mac.
– Ya veo que allí está tu coche, así que imagino que contactaste con Benz.
– Sí, lo llamé al teléfono del coche y le dije que yo vendría a buscarte.
– ¿Has cenado?
– Comeré algo cuando lleguemos a casa.
– Podemos ir a un sitio estupendo que hay aquí cerca -propuso Kelly, pensando que él debía de estar desfallecido después del viaje y la clase. Era probable que incluso tampoco hubiera comido.
– No te preocupes, Kel, estoy bien. Y sé que tú estarás cansada.
Era cierto, lo que era normal debido a su estado, pero quería hacer algo por Mac, aunque sólo fuera Conseguir que cenase cuanto antes.
– Pero, Mac, es que yo también estoy hambrienta.
– Bueno, pues haberlo dicho antes -dijo él, acelerando el paso.
