– Durante la clase escuché a varias mujeres hablando de que debían de tener cuidado con la tensión y con el nivel de azúcar mientras estuvieran embarazadas…

– No te preocupes, yo no tengo ese tipo de problemas. Con lo único que tengo que controlarme es con la comida, ya que tengo un apetito insaciable. Además, según parece los problemas en el embarazo suelen ser hereditarios y mi madre tuvo un parto muy fácil. Así que es probable que yo también lo tenga.

– No quiero ser indiscreto, pero ¿tenía tu madre también las caderas estrechas?

– No sé si las caderas serían estrechas, pero sí que era una mujer delgada, pero ya te he dicho que no tienes que preocuparte por mis caderas…

Iban con la calefacción puesta y ya habían salido a la carretera, por lo que los rodeaba la oscuridad. Ella se sentía bien y comenzó a hablarle de su infancia. El barrio donde ella había crecido era como un mundo diferente para Mac.

– Nunca hice un secreto del hecho de ser hija ilegitima. Nunca conocí a mi padre. El abandonó a mi madre en el momento que ella le dijo que estaba embarazada. El se lo perdió. Porque por lo que puedo recordar, mi madre era una persona increíble. A pesar de las dificultades económicas, recuerdo que ella me quería muchísimo.

– La echas de menos…

Kelly asintió.

– Sí, pero ahora me consuelo recordándola. Al principio, después deque ella muriese, yo también quería morirme. Por cierto, tú también perdiste a tu madre…

– Así es. Y por eso sé a lo que te refieres. Después de que se muriera sentí una pena horrible, pero ahora siento como si ella formara parte de mí cuando la recuerdo. Lo que siento es que Chad y Chloe no pudieran haber vivido lo que yo viví con ella en esos años.

Al oírlo hablar de Chad, Kelly recordó que había querido hablar antes de él con su hermano, pero no se había atrevido. Quizá, ese momento fuera apropiado para hacerlo.

– Recuerdo que de adolescente, mi madre me prohibió maquillarme. La pobre tenía miedo de que me quedara embarazada antes de casarme como le había pasado a ella.



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