– Me temo que aún no tenemos información sobre ella. ¿Es usted su madre?

¿Madre? El comentario me chocó al principio. Pero para aquellas jóvenes seguro que yo parecería lo suficientemente mayor como para ser abuela.

– No. Una amiga de la familia. Su médico estará aquí dentro de una hora. Malcolm Tregiere. Forma parte del equipo de Lotty Herschel. ¿Pueden ustedes informar de ello al equipo de la sala de urgencias? -Yo me preguntaba si la mundialmente famosa Lotty sería conocida en Schaumburg.

– Mandaré a alguien a decírselo en cuanto haya una enfermera libre -me lanzó una brillante sonrisa perfecta que no significaba nada-. Mientras tanto, ¿por qué no se va usted a la sala de espera que hay al final del pasillo? Preferimos que no haya gente por los pasillos mientras no sea la hora de visita.

Yo parpadeé unas cuantas veces. ¿Qué tenía todo aquello que ver con conseguir información acerca de Consuelo? Pero tal vez fuese mejor conservar mis energías para una batalla auténtica. Volví sobre mis pasos y llegué a la sala de espera.

II

Bautismo infantil

La habitación tenía ese aspecto estéril que los hospitales parecen utilizar para acentuar la sensación de desamparo de las personas que esperan malas noticias. Sillas baratas de plástico color naranja brillante se apoyaban contra mudas paredes de color salmón; montones de viejos Casa y jardín, Deportes ilustrados y McCall's se repartían por las sillas y una mesita metálica en forma de riñón. Mi única acompañante era una mujer de mediana edad, bien plantada, que fumaba sin cesar. No dejaba traslucir ninguna emoción, no se movía como no fuera para sacar otro cigarrillo del paquete y encenderlo con un mechero de oro. Como no fumo, ni siquiera me podía entretener con eso.



11 из 269