
A pesar de las ayudas de estas personas amables y eruditas, el texto debe estar sin duda lleno de errores. Por supuesto, son sólo culpa mía; no del Staten Island Hospital. En ningún caso debe identificarse al personal del Hospital Friendship V con el del Staten Island Hospital o con el de cualquier hospital, en activo o no. De hecho, si un profano pudiese describir un hospital bien llevado, en el que las enfermeras, los doctores, los técnicos y los voluntarios fuesen personas humanitarias con un indudable sentido del deber, ese lugar sería sin duda el Staten Island Hospital.
En lo que se refiere a las cuestiones legales descritas en este libro, la lista de asesores sería interminable; nombrarlos a todos llevaría más del doble que el libro en sí. El profesor William Westerbeke, de la Universidad de Kansas, me ayudó en lo referente a las leyes sobre perjuicios y los derechos de los herederos en las demandas en caso de negligencia. La señora Faith Logsden, directora de seguros médicos en la CNA Insurance Companies, fue muy generosa con su tiempo y conocimientos en lo que se refiere a las consecuencias de una demanda por negligencia. De nuevo, cualquier error se debe solamente a mi pobre interpretación, no a su ignorancia.
Y por último, una palabra de agradecimiento a Capo, Peppy y todos los demás perros sabuesos que hacen del mundo un lugar mejor para el ser humano.
I
El lugar más allá de O'HareEl calor y la cegadora monotonía de la carretera sumían en el sopor a todo el mundo. El sol de julio brillaba sobre McDonald's, Video King, Computerland, Arby's, Burger King, el Coronel, una tienda de coches, y de nuevo sobre McDonald's. El tráfico, el calor y la monotonía me daban dolor de cabeza. Dios sabe cómo se encontraría Consuelo. Cuando salimos de la clínica, ella estaba de lo más excitada, charlando acerca del trabajo de Fabiano, del dinero, de la canastilla del bebé.
