
– Hay un hospital cerca de donde estás llamado Friendship V. El doctor Hatcher, de Beth Israel, dice que deben tener un centro neonatal de nivel tres. Llévala allí. Enviamos a Malcolm Tregiere hacia allá para ayudar. Intentaré hablar con mamá, cerrar la clínica e ir hasta allí lo más pronto posible.
Malcolm Tregiere era el socio de Lotty. El año anterior, Lotty había accedido de mala gana a disminuir el tiempo de dedicación a la medicina perinatal en Beth Israel, que la había hecho famosa. Si te dedicas a la obstetricia y a tiempo parcial, necesitas alguien que te sustituya. Por primera vez desde que había abierto la clínica, Lotty había cogido un socio. Malcolm Tregiere, especializado en obstetricia, estaba terminando un curso de perinatología. Compartía los puntos de vista de ella sobre medicina y tenía la misma intuición rápida con la gente.
Me sentí algo aliviada cuando colgué y me volví hacia la barbilla colgante. Me estaba contemplando ansiosa. Sí, sabía dónde estaba Friendship. Canary and Bidwell mandaba allí a las personas que sufrían algún accidente. Dos millas carretera adelante, un par de giros, no puede usted perderse.
– ¿Puede usted llamar allí y decir que vamos? Dígales que es una chica joven. Diabética. De parto.
Ahora que se había enterado bien de lo que pasaba, estaba deseosa de ayudar, encantada de llamar.
Me fui volando junto a Consuelo, que yacía sobre la hierba bajo un árbol, jadeando. Me arrodillé junto a ella y le toqué la cara. Tenía la piel fría y sudorosa. No abrió los ojos, pero murmuró algo en español. No podía oír lo que decía, pero creía estar hablando con su madre.
– Sí, aquí estoy, pequeña. No estás sola. Vamos a hacer esto juntas. Venga, cariño, vamos, aguanta, aguanta.
Me sentía como si me estuviese ahogando, como si mis senos se curvaran hacia adentro y se me apretasen contra el corazón.
