
5. J'habite Metrolandia
– Desarraigado.
– Sans racines.
– ¿Sans Racine?
¿El camino abierto? ¿El vagabundo espiritual?
¿El manojo de ideas envuelto en un pañuelo de lunares rojos?
– L'adieu suprême d'un mouchoir?
Toni y yo nos enorgullecíamos de no tener raíces. Aspirábamos también a una condición futura de desarraigo, y no veíamos contradicción alguna entre los dos estados mentales; ni en el hecho de que ambos viviéramos con nuestros padres, que eran, precisamente, dueños absolutos de nuestros hogares respectivos.
Toni me llevaba ventaja en el asunto este del desarraigo. Sus padres eran judíos polacos y, aunque no lo sabíamos con seguridad, dábamos por sentado que habían escapado del guetto de Varsovia en el último momento. Esto le había dado a Toni el deslumbrante apellido extranjero de Barbarowski, dos idiomas, tres culturas y (me había asegurado) un sentido atávico de la angustia: mucha clase, en resumen. Físicamente, además, parecía un exiliado: moreno, nariz bulbosa, labios gruesos, encantadoramente bajo, enérgico y peludo; hasta tenía que afeitarse todos los días.
A pesar de la desventaja de ser inglés y no judío, yo intentaba explotar al máximo mi origen provinciano. Nuestra familia era escasa, pero lo bastante desapegada como para una justificada diáspora. Los Lloyds (bueno, los Lloyds de los que descendía mi padre al menos) provenían de Basingstoke y la familia de mi madre de Lincoln. Algunos de nuestros parientes permanecían incomunicados en distintas provincias, ocultándose durante las navidades y apareciendo, con mohína regularidad, en los funerales y, si se los presionaba, en las bodas. Aparte del tío Arthur, que vivía a una distancia que podía cubrirse perfectamente los domingos por la tarde, todos los demás eran inaccesibles. Cosa que me venía de perilla, pues podía dejar suponer que todos ellos eran rústicos pintorescos, artesanos gruñones o excéntricos homicidas. Todo su cometido se resumía en aparecer durante las navidades y desembolsar algo de dinero o, al menos, algo que fuese convertible en él.
