
– Sheila, ¿podrías decirle a uno de tus ayudantes que me traiga una lista de los profesores que se encargaron de mis clases ayer? Quisiera darles las gracias.
– Claro.
– Luego nos vemos.
Apagó el intercomunicador y escribió en la pizarra un esquema del tema de Oriente Medio. Pero mientras escribía no dejaba de pensar en las palabras que acababa de borrar: Regla número uno: nunca dar nada por sentado.
Sus pensamientos retornaron a aquel aciago día de finales de agosto en que se enteró de las malas noticias. Basándose en pruebas circunstanciales, el jurado había declarado a Dana culpable de asesinato en primer grado. El juez la sentenció a treinta años de prisión por matar a Amy.
Desde que se enteró de que su amiga había sido condenada por un crimen que no había cometido, la alegría abandonó su vida. Muchas veces desde aquel día había hablado con los padres de Dana sobre la posibilidad de reabrir el caso, pero no se habían presentado nuevas pruebas. El señor Cobb tenía las manos atadas. Y Dana había perdido toda esperanza.
Heidi no podía culpar ni a Dana ni a sus padres por sentirse tan completamente derrotados. Por eso alguien ajeno a la familia debía encargarse de emprender nuevas acciones. Y Heidi era la persona indicada. A menudo deseaba ser abogada y conocer los procedimientos legales para emprender una investigación por su cuenta. Habría dado cualquier cosa por encontrar una prueba que demostrara la inocencia de su amiga. Si ese curso de criminología podía serle de alguna ayuda…
Cuando se dio cuenta de lo lejos que habían llegado sus torturados pensamientos, la segunda sirena ya había sonado y los delegados de los alumnos habían empezado a dar sus anuncios por el sistema de megafonía.
– Hola a todos. Queremos felicitar a nuestras chicas del equipo de voleibol por su victoria de ayer ante Clairemont. ¡Así se hace, Mesa! La semana que viene estaremos todos animándoos en el partido decisivo contra Torrey Pines. El siguiente anuncio corresponde al programa del servicio de asuntos sociales previsto para hoy. Los alumnos cuyos apellidos empiecen de la A a la M, irán esta mañana. Los autobuses estarán esperando fuera del edificio dentro de quince minutos. Que los profesores pasen lista, por favor. Avisaremos a los estudiantes cuando sea la hora.
