
—Muy bien, lo seguiremos haciendo del modo más difícil. —Hizo una pausa y luego agregó—: Pero no veo por qué tanto apuro. La fábrica ya está produciendo más agua de la que usamos. Hasta se podría cambiar el agua de esa preciosa piscina suya todas las semanas en lugar de reprocesarla.
Kinsman forzó una sonrisa.
—La piscina es el único lujo en Selene. Además, la planta fue originalmente diseñada con exceso, para asegurarse de que pudiéramos recibir gente extra aquí. Como por ejemplo a los ingenieros jubilados.
—Con las piernas enfermas. Sí, lo sé. —Waterman quedó en silencio durante un momento. Luego agregó—: Pero… allá en la Tierra , ¿saben algo de la expansión de la fábrica?
—¿Qué? —una sacudida recorrió el cuerpo de Kinsman—. Por supuesto que lo saben.
—Quiero decir…, si saben que estamos tratando de duplicar su capacidad.
Kinsman permaneció silencioso durante un momento. Luego respondió con suavidad.
—La autosuficiencia ha sido siempre nuestro objetivo, Ernie. El agua es clave para la supervivencia. Sin agua ni siquiera podríamos mantener vivo el césped que pisamos.
—Sí, pero…
—¿Pero qué?
Waterman extendió sus manos.
—Usted tiene ya una capacidad suficientemente grande como para atender las necesidades de más gente de la que hay en el lado americano de Selene. Duplicarla significa que podríamos proveer de agua a los rusos también.
—¿Y eso es tan terrible? —preguntó Kinsman. Waterman no dijo nada, pero su cara se ensombreció—. Yo no proyecté este lugar —dijo Kinsman—. Selene fue organizada cuando los rusos cooperaban con nosotros en el programa espacial. Tenemos que vivir con ellos como vecinos, muy bien. Hasta ahora nos llevamos bastante bien, mucho mejor que allá en la Tierra. Pero si los zapatos nos comienzan a ajustar, ¿no cree usted que sería mejor si nosotros tuviéramos control sobre suficiente cantidad de agua como para abastecer a ambos lados? Entonces, si algo ocurriera que estropeara su abastecimiento de agua, los rusos tendrían que venir a pedírnosla por favor, ¿no le parece?
