Oficialmente, la base americana en la Luna se llamaba Moonbase. Los rusos llamaban a la de ellos Lunagrad. Oficialmente las dos bases estaban separadas y funcionaban independientemente una de la otra. Los expertos militares tanto en Washington como en Moscú, fruncían el ceño cuando pensaban en el breve entusiasmo de amistad internacional que había resultado en la construcción de las dos bases una junto a otra.

Técnicamente, Moonbase y Lunagrad eran ambas autosuficientes, cada una capaz de sobrevivir sin el auxilio de la otra. En realidad, los americanos y los rusos que vivían unos junto a otros como vecinos se llamaban a sí mismos luniks y a toda la comunidad Selene.

Ahora Kinsman caminaba a través de la gran caverna que unía las dos mitades de Selene. Era una vasta cámara subterránea con un alto y blanco techo de yeso y ásperas paredes de piedra gris. Los rusos y los americanos la habían convertido en una plaza, con prados de hierba y senderos bordeados de árboles. Pequeños negocios y cantinas de refrescos establecidos por comerciantes individuales de diferentes países competían con los almacenes gubernamentales que proveían una limitada cantidad de utensilios personales de la Tierra. La plaza estaba siempre llena de gente que había terminado sus tareas. A Kinsman le recordaba un bazar oriental, pero contenido, silencioso, en la suave y leve gravedad del controlado estilo lunar.

Kinsman saludó con la cabeza y sonrió a casi todo el mundo mientras atravesaba la plaza. Conocía a todos los residentes permanentes por su nombre. Eran solamente unos mil. Pero mientras viajaba en la escalera mecánica que conducía a la cúpula principal en la superficie, sus pensamientos volvieron a Waterman. ¿Cuánta de nuestra gente aun piensa como si estuviera ligada a la Tierra ?, se preguntó. Cuando abandonó la escalera y pisó el suelo rocoso de la enorme cúpula tenía la frente arrugada.

Siga el camino de ladrillos amarillos. La cúpula se mantenía a oscuras. Flechas levemente luminosas marcaban el suelo de roca fundida, señalando el camino hacia distintos lugares. Kinsman caminó como entre algodones siguiendo las flechas amarillas. Se dirigía hacia la esclusa neumática principal.



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