Capítulo 5

Myron entró en su despacho a trompicones, muerto de sueño. La noche anterior ni siquiera se había preocupado de irse a la cama. Había intentado leer, pero las palabras formaban oleadas incomprensibles ante sus ojos. Puso el televisor. Nick at Nite, un programa con el mismo contenido cultural que el queso en spray. Luego, tres horas de episodios de Bonanza. El papel de Adam Cartwright que hacía Pernell Roberts era, por resumirlo en una frase, puro talento interpretativo.

No obstante, ni siquiera un entretenimiento tan intelectual pudo impedir que su mente le repitiera una y otra vez el mismo mensaje: Jess había vuelto. Y tal y como había dicho Win, no era ninguna coincidencia.

A medianoche, su madre había ido a verle, llevaba la bata puesta.

– Hijo, ¿te encuentras bien?

– Sí, estoy bien, mamá.

– Esta noche parecías algo distraído.

– No es nada, es que tengo muchísimo trabajo.

Ella se quedó mirándolo con una expresión incrédula que parecía significar «las madres lo saben todo» y al final dijo:

– Lo que tú digas.

Con treinta y un años, Myron seguía viviendo en casa de sus padres. Sí, tenía su propio espacio, su dormitorio y baño en el sótano, pero no valía la pena engañarse. Myron todavía vivía con papá y mamá.

Cinco minutos después de que su madre se hubiera ido a la cama, Christian llamó a Myron por su línea privada, la que sonaba en un tono muy bajo en el sótano para no despertar a sus padres, que tenían el sueño muy ligero. Myron estaba seguro de que en una vida anterior habían sido alguna especie de vigías de guetos. Christian le contó lo de las extrañas llamadas de teléfono.

Myron conocía muy bien el asterisco-seis-nueve, más conocido como Return Call. La compañía telefónica cobraba una cantidad cada vez que se utilizaba ese servicio, unos setenta y cinco centavos por llamada. El problema era que Return Call no rastreaba el número, sólo volvía a marcar el número de la última llamada recibida sin decir qué número era. Por el contrario, asterisco-cinco-siete, Call Trace, sí lo habría hecho, aunque el número sólo hubiera ido a parar a la compañía telefónica local para proporcionarlo a las autoridades pertinentes.



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