Tal como estábamos todos situados, ellos dos me daban la espalda y el vampiro todavía no me había visto. Solté la cadena enrollada hasta tener un metro colgando. ¿A quién debería atacar primero? Los dos eran pequeños y peligrosos.

Me acordé de la mirada despectiva de Mack y de que nunca dejaba propina. Él sería el primero.

Nunca antes me había visto metida en una verdadera pelea. De algún modo, tenía ganas de que ocurriera. Salté desde detrás de una camioneta y enarbolé la cadena. Impactó contra la espalda de Mack mientras este se arrodillaba delante del vampiro. Gritó y saltó de golpe. Tras echarme un vistazo, Denise se dispuso a insertar el tercer tubo. La mano de Mack bajó hacia su bota y reapareció acompañada de un brillo. Tragué saliva. Llevaba un cuchillo.

– Oh, oh-dije, dirigiéndole una mueca.

– ¡Zorra estúpida! -gritó. Parecía tener ganas de usar el cuchillo. Yo estaba demasiado ocupada como para mantener mi barrera mental, así que obtuve una imagen bastante clara de lo que Mack quería hacerme. Me puso hecha una furia. Fui a por él con ganas de causarle el mayor daño posible. Pero él se esperaba mi movimiento y saltó hacia delante con el cuchillo mientras yo hacía girar la cadena. Arremetió contra mi brazo y falló por los pelos. La cadena, en su retroceso, rodeó su delgado cuello como una amante. El grito de triunfo de Mack se convirtió en un borboteo. Soltó el cuchillo y se aferró a los eslabones con ambas manos. Al quedarse sin aire, se dejó caer de rodillas sobre el duro pavimento, arrancándome la cadena de las manos.



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