Mikah Samon tomó el libro de la estantería y se lo dio.

Jason fue hojeando paulatinamente mientras hablaba.

— Sí…, sí, esto es perfecto. Y casi es un ejemplo ideal de su modo de pensar. ¿Le gusta leer a Lull?

— ¡Extraordinario! — respondió Mikah con vehemencia —. Hay belleza en cada una de sus líneas, y muestra la Verdad que hemos olvidado con las prisas de la vida moderna. Es una reconciliación y una prueba de la intercorrelación entre lo Místico y lo Concreto. Por una simple manipulación de símbolos, lo expresa todo con aplastante lógica.

— ¡No prueba nada de nada! — manifestó Jason con énfasis —. No hace más que un juego de palabras. Coge una, le da un valor abstracto e irreal, y luego demuestra ese valor relacionándolo con otras palabras de idénticos antecedentes confusos. Sus verdades no son verdades. Son simplemente sonidos sin significación. Este es punto clave, y en el que precisamente defieren su universo y el mío. Usted vive en ese mundo de hechos, de verdades sin significado, que carecen de existencia. El mío, mi mundo, se compone de hechos, de verdades que se pueden sopesar, probar, y que están relacionados con otros hechos de una forma lógica. Mis verdades son inamovibles e indiscutibles.

— Demuéstrame una de sus inamovibles verdades Existen. — Propuso Mikah con la voz más tranquila en estos momentos que la de Jason.

— Ahí — dijo Jason —. Ese libro grande y verde que hay sobre el aparador. Ese libro contiene verdades que no le quedará más remedio que aceptar incuestionablemente… Me comeré cada una de sus páginas si no lo reconoce así. Tráigamelo.

A juzgar por el tono de voz parecía enfadado, totalmente convencido de la realidad de sus palabras, y Mikah cayó en la trampa. Le tendió el volumen a Jason, teniendo que recurrir para ello a sus dos manos, a causa de su espesor, sus perfiles metálicos y el gran peso.

— Escúcheme atentamente y trate de comprender, aunque reconozco que le será un poco difícil — comenzó a demostrar Jason abriendo el libro.



17 из 198