
— Por favor, ¡no sea tan optimista! — bromeó Jason —. ¿Y qué me dice de quitarme estos grilletes mientras bajarnos? Probablemente el primer contacto con el suelo será muy brusco, y a mí también me gustaría tener una oportunidad.
Mikah quedó pensativo unos instantes, frunció el celo y determinó por fin:
— ¿Me da su palabra de honor de que no intentará escapar en cuanto nos hayamos posado?
— No. Si empeñara mi palabra, ¿me creería? Si me desata, usted es quien se arriesga. De cualquier modo, no creo que haya mucha diferencia.
— Yo tengo que cumplir con mi deber — resolvió Mikah.
Y Jason se quedó atado en el sillón.
Ya habían entrado en la atmósfera, y el ligero susurro que produjo al principio el aire al chocar contra la cabina, en seguida se convirtió en un chillido agudo y estridente. Se cortó la fuerza de los motores, y se hallaban en caída libre. La fricción del aire calentó la cabina por su parte exterior, y la temperatura aumentó rápidamente aun a pesar de la unidad refrigeradora.
— ¿Qué ocurre? — preguntó Mikah —. Usted está más acostumbrado a estos menesteres. ¿Vamos… vamos a estrellarnos?
— Tal vez. Sólo puede ocurrir una de las dos cosas. Si todos los instrumentos han dejado de funcionar… en ese caso nos vamos a partir en mil pedazos, pero aún cabe la posibilidad de que los computadores funcionen haciendo un último y extremo esfuerzo. Espero y deseo que así sea. Hay que tener en cuenta que en estos tiempos se fabrican computadores maravillosos, extraordinarios, que resuelven toda clase de problemas de circuitos. La cabina y los motores están en buen estado, pero no hay forma de hacer uso de los mandos. En un caso como éste un buen piloto humano dejaría que la nave fuese a la velocidad que quisiera y en la dirección que le viniera en gana, antes de poner en marcha los mandos automáticos. Después sometería al aparato a la mayor aceleración posible. Con ello, naturalmente, el exterior de la cabina recibiría lo suyo, ¿pero qué importa? Y por fin, se haría uso de los circuitos el menor espacio de tiempo posible.
