Tenía unos dientes grandes, largos como dedos, que habían sido colocados en la parte inferior del caparazón, lo cual acrecentaba su escalofriante apariencia. Lo único que había de humano en el aspecto exterior de aquel ser era la apestosa barba que asomaba por debajo del caparazón y los dientes. Había otros muchos detalles que Jason asimiló rápidamente. Tantas y tantas sensaciones físicas y psíquicas, le tenían a punto de desfallecer.

Una orden dada con voz muy gutural, detuvo a los porteadores de antorchas a unos cinco metros del lugar donde yacía Jason. No llegaba a comprender la razón por la que no se permitía a aquellos hombres armados acercarse más a ellos, sobre todo teniendo en cuenta que la luz de las antorchas apenas les alumbraba; todo, absolutamente todo, en aquel planeta parecía inexplicable.

Pero Jason, debió perder el conocimiento durante unos segundos al menos, pues cuando volvió a mirar a la antorcha estaba clavada en la arena, a su lado, mientras que el hombre le había quitado una de las botas, y estaban haciendo lo propio con la otra. Jason se quiso debatir febrilmente, pero todo fue inútil y no pudo impedir el robo de que era objeto. La sensación normal del transcurso del tiempo también parecía haberse alterado y aunque cada segundo en aquellos momentos parecía una hora: los acontecimientos se sucedían a una rapidez vertiginosa. Había sido desprovisto de las botas, y el hombre manoseaba las ropas de Jason deteniéndose a cada instante para mirar a los portadores de antorchas.

Los aparatos magnéticos eran extraños para aquel ser, y al encontrar la brújula de Jason, clavó indeciso los dientes en ella, queriendo abrirla o romper la resistente cobertura metálica. Estaba montando en cólera al no conseguir sus propósitos, cuando incomprensiblemente apretó el botón que aseguraba la tapa exterior y apareció la brillante esfera ante sus ojos.



26 из 198