
El tren de aterrizaje del helicóptero resplandecía con luces verdes mientras se movía rápidamente sobre ella, una gran ave de rapiña lanzándose en picado sobre los altos árboles y luego, justo cuando repentinamente se hundía bajo su línea de visión, el ruido se desvaneció rápidamente. Yació muy quieta en el estrecho saliente, el corazón atronándole en los oídos. Forzó el aire a través de los pulmones mientras las luces desaparecían. Su imaginación corría salvajemente… quizá había estado sola demasiado tiempo después de todo.
El movimiento devolvió su atención al puma, mientras el felino se daba un último y casi despreciativo lametazo por su musculosa pierna leonada, y con un solo brinco saltaba a la piedra encima de su área de descanso. Tansy sabía que su guarida estaba allí. El puma había escogido una pequeña cueva para dar a luz a sus cachorros.
Tansy había sido capaz de infiltrarse en dos de las cuevas usadas anteriormente como guaridas para colocar su equipo con la esperanza de poder filmar de algún modo el acontecimiento. Pero para su desilusión, la cueva que el puma había escogido era totalmente inaccesible, lo que significaba que Tansy tendría que pasar otro año o dos estudiando la especie y esperar al siguiente ciclo de reproducción, después de que estos gatitos fueran criados. Mientras tanto, las imágenes de esta noche valían una fortuna y le darían el dinero necesario para continuar su trabajo.
Tansy se merecía un largo baño en la piscina natural y una siesta más larga al sol de media tarde. Muy cuidadosamente, estiró los doloridos y cansados músculos. Agujas y alfileres se le clavaron donde antes sólo había habido entumecimiento. Los calambres golpearían pronto, agarrando sus pantorrillas y muslos, una protesta contra las horas largas de inmovilidad. No tenía espacio real para maniobrar, el saliente era demasiado estrecho. Respiró a través de las agujas, de los calambres, flexionando y estirando con cuidado hasta que estuvo segura de que ser capaz de escalar la vertiente de pura roca como hacía la mayoría de los días.
