
– Y nos has ayudado muchísimo; lástima que no hayas podido terminar el trabajo.
– Sí lo he hecho.
– .Perdón?
– Después de hablar contigo por el móvil supe que no podría volver a poner un pie en Alliance Trust, así que mandé todas las precauciones a paseo. Hasta ese momento siempre había tenido mucho cuidado de cubrir mis huellas cuando descargaba información, pero dado que no iba a volver, pensé que ya daba igual. Así que descargué prácticamente todo. Parece mentira la capacidad que tiene esa memoria USB que me disteis.
– ¿Has dicho prácticamente todo? -repitió él sin poder dar crédito a lo que estaba oyendo.
– Bueno, todo lo que podría sernos útil. Me llevará tiempo revisarlo todo, porque quien estaba malversando dinero de los fondos de pensiones es bastante escurridizo, pero descargué calendarios, listas de contactos, las horas de conexión y desconexión, contraseñas, las actas de reuniones… Como digo será lento, pero creo que por un proceso de eliminación puedo llegar a descubrir quién estaba apropiándose indebidamente de esos fondos.
– No será necesario que te ocupes tú -replicó Bryan-; nuestra agencia cuenta con algunas de las mentes más brillantes del país y… -se quedó callado al recordar que hasta que no supiera quién lo había traicionado no sería prudente compartir esa información con nadie. Con sólo apretar una tecla podrían borrar las pruebas por las que Lucy había arriesgado su vida.
– Pero estoy segura de que podría hacerlo -insistió la joven-. Puede que tu organización tenga expertos y equipos de alta tecnología, pero yo conozco a las personas que trabajan en el banco y sé cuál es el cometido de cada una de ellas. Sé que sería capaz de dar con las piezas de este rompecabezas y encajarlas.
Quizá tuviese razón.
– Está bien; ¿qué necesitarías?
– Sólo un ordenador lo bastante potente como para poder manejar toda esa información, y un lugar tranquilo donde trabajar.
