Un plan estaba empezando a tomar cuerpo en la mente de Bryan. Era algo descabellado, pero no sabía de qué otro modo podría poner a Lucy a salvo. La agencia contaba con un buen número de pisos francos, pero ya no podía fiarse de su propia gente. Todos los que estaban tomando parte en aquella misión conocían también esos pisos: Tarántula, Stungun, Orquídea, y su supervisor más inmediato, Siberia.

Todavía no podía creerse que aquellas cuatro personas, a las que hasta hacía una hora les habría confiado su propia vida, se hubiesen convertido de pronto en sospechosos.

– De acuerdo; creo que podré proporcionarte las dos cosas -respondió finalmente.

– Bueno, ¿y adonde vamos?

– A Nueva York.

– Eres de allí, ¿no?

Bryan dio un ligero respingo. ¿Cómo podía saber eso?

– Es por tu acento -dijo ella como si le hubiera leído el pensamiento-. En mi instituto había un chico de Nueva York, de Long Island, y hablaba igual que tú.

Vaya, vaya, vaya… pues sí que era observadora. La mayoría de la gente no lo habría notado. Durante su adiestramiento en la agencia le habían enseñado a enmascarar su acento. Claro que eso también significaba que había bajado la guardia sin darse cuenta. Debía ser la presión; muchos agentes no la aguantaban y acababan dejándolo.

– ¿Trabajas para la CIA? -le preguntó Lucy.

Ya no, pero había trabajado con ellos. Lo habían reclutado en su época de universitario, cuando estudiaba Gestión de Empresas. Por aquel entonces sus planes habían sido entrar a trabajar en la empresa familiar, el grupo editorial Elliott Publication Holding, pero aquella oferta había hecho que su vida diese un vuelco. Había estado al servicio de la CIA durante varios años, tomando parte sobre todo en operaciones encubiertas, hasta que un día le habían propuesto entrar a formar parte de una nueva agencia del Departamento de Seguridad Nacional. Las investigaciones que llevaban a cabo eran tan secretas que la agencia no tenía nombre, no tenía unas oficinas centrales, no se mencionaba en los presupuestos generales del Estado… básicamente no existía.



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