
Prácticamente le tiró el disfraz de castor a Glenn.
– La cabeza y el cartel están en el cruce. Los dejé detrás del generador.
– ¿Y qué quieres que haga con eso? -replicó Glenn.
– Supongo que ya se te ocurrirá algo.
Dean abrió la puerta del coche antes de que ella se decidiese a soltar otra pulla. Cuando ella subió, Glenn le tendió la mano libre a Dean,
– Ha sido estupendo hablar contigo. Espera a que le cuente a Ben que Dean Robillard pasó por aquí. -Dale recuerdos de mi parte.
– Me dijiste que te llamabas Heath -dijo Castora cuando salían del aparcamiento.
– Heath Champion es mi nombre artístico. Mi verdadero nombre es Dean.
– ¿Cómo conocía Glenn tu nombre de verdad?
– Nos conocimos el año pasado en un bar de gays de Reno. -Se puso con rapidez unas gafas de Prada con cristales verdes ahumados y montura de titanio.
– ¿Glenn es gay?
– No me digas que no lo sabías.
La ronca risa de Castora tuvo cierto deje pícaro, como si se estuviera riendo de algún chiste privado. Pero después, cuando se puso a mirar por la ventanilla, la risa se desvaneció y la tristeza oscureció esos ojos color violeta. Aquello le hizo preguntarse si Castora no ocultaría algunos secretos tras esa fachada alegre.
