
– Me queda demasiado mundo por ver para establecerme. Quizá comience a planteármelo cuando cumpla los cuarenta. Tu amiga habló de Chicago. Creía que ibas a Tennessee.
– Y voy. Pero vivo en Chicago.
Ahora lo recordaba. Jugaba en los Chicago Stars. Miró con envidia el impresionante salpicadero del coche y el cambio de marchas manual.
– No me importaría conducir un rato.
– Creo que sería demasiado para ti conducir un coche que no echa humo. -Subió el volumen de la radio donde emitían una mezcla de viejos temas de rock y otras melodías más actuales.
Durante los siguientes cincuenta kilómetros, Blue escuchó la música e intentó apreciar el paisaje, pero estaba demasiado preocupada. Necesitaba distraerse y consideró provocarlo preguntándole qué encontraba más atractivo en un hombre, pero si quería jugar con ventaja debía mantener la farsa de que él era gay, y no quería presionarle demasiado. Si bien, al final ya no pudo reprimirse más y le preguntó si no preferiría escuchar una emisora que emitiera canciones de Bárbara Streisand.
– No pretendo ser grosero -replicó él con altivez-, pero algunos de nosotros, los gays, estamos un poco hartos de esos viejos clichés.
Ella se esforzó en parecer contrita.
– Perdón.
– Disculpa aceptada.
Sonó U2 y luego Nirvana. Blue se obligó a llevar el ritmo con la cabeza, no quería que él sospechara lo desesperada que estaba. Él tarareó con Nickelback con una impresionante voz de barítono y luego con Coldplay «Speed of Sounds», pero cuando Jack Patriot comenzó a cantar «¿Por qué no sonreír?» Dean cambió de emisora.
– Vuelve a ponerlo -dijo ella-. «¿Por qué no sonreír?» era mi canción favorita en el último año de secundaria. Me encanta Jack Patriot .
– A mí no.
– Eso es como si no te gustara… Dios.
– Cada cual tiene sus gustos. -El encanto nato había desaparecido. Ahora parecía distante y serio. No la estrella de fútbol amable ydespreocupada que se hacía pasar por modelo gay con aspiraciones a estrella de cine. Sospechó que veía por primera vez al hombre que había de verdad detrás de la brillante fachada, y no le gustó. Prefería pensar que era estúpido y vanidoso, pero al parecer sólo lo último era cierto.
