
Era una burbuja típica, en un lugar atípico.
—Todas las cosas han de transcurrir.
Esta era la cita incorrecta favorita de Rohan Dasgupta. Al cabo de unos pocos meses, el lago fundido se helaría y un hombre sin ninguna clase de protección podría llegar andando hasta la misma burbuja Pacista. También acabarían aproximadamente en la misma época las tinieblas y las lluvias de lodo. Durante algunos años las puestas de sol serían espectaculares y el tiempo sería más frío de lo habitual. Los árboles heridos sanarían, y otros nuevos reemplazarían a los que habían muerto: Al cabo de uno o dos siglos la naturaleza habría olvidado la afrenta sufrida, y la burbuja Pacista ya reflejaría un bosque verde.
Pero habrían de pasar quién sabe cuantos milenios antes de que la burbuja se rompiera y los hombres y mujeres que estaban dentro de ella pudieran juntarse con la colonia.
Como era habitual, las Korolevs tenían un plan. Y como era igualmente habitual, los tecno-min, que poseían una técnica inferior no tenían más remedio que ir en pos de ellas.
—Hey, esta noche tenemos una fiesta, ¿queréis venir?
Wil y los demás levantaron la vista de su trabajo con la pala. Después de estar tres horas chapoteando entre la ceniza, todos tenían el mismo aspecto. Negros, blancos, chinos, indios, aztlanes: todos estaban cubiertos de ceniza gris.
