—Sí, nos habían trasladado al Canadá. Todavía he de saber el motivo…

—La seguridad, muchacho, la seguridad. La Protección Laurentiana es un sitio estable para almacenajes a largo plazo, casi tan bueno como la órbita de un cometa —accionó su mano para dar por terminado aquel tema—. Lo importante es que yo y unos pocos investigadores más hemos juntado todos estos elementos dispersos de evidencia. Es difícil; la civilización del siglo veintitrés disponía de extensas bases de datos, pero sus medios habían decaído y eran inutilizables al cabo de unas pocas décadas después de la Extinción. Contábamos con menos información de aquella época que la que tenemos sobre los Mayas. Pero hay suficientes… Puedo mostrártelos: mi reconstrucción de los graffiti de la invasión de Norcross, la cinta perforada de vanadio que W. W. Sánchez encontró en Charon. Éstos son los estertores de muerte de la raza humana.

»En vista a la evidencia, cualquier persona razonable debe estar de acuerdo en que la Extinción fue el resultado de una violencia generalizada dirigida contra poblaciones que, en cierto modo, estaban indefensas.

»Ahora, algunos pretenden que la raza humana simplemente se suicidó, que tuvo lugar la guerra del fin del mundo que tanto preocupaba a la gente del siglo veinte…

Miró a Mónica Raines. La artista de cara chupada le sonrió duramente pero no se tragó el cebo. Mónica pertenecía a la escuela de filosofía «Las Personas No Son Unos Dioses Malditos». Para ella la Extinción no tenía misterios. Después de unos instantes, Chanson prosiguió:

—…pero si estudias la evidencia, advertirás las señales de una interferencia exterior, y verás que nuestra raza fue asesinada por algo… que procedía. del espacio exterior.

La mujer que estaba al lado de Rohan sofocó un pequeño grito.

—Pero estos… alienígenas. ¿Qué fue de ellos? ¡Si regresan, estaremos indefensos ante ellos!

Wil se alejó del grupo y continuó hacia la pista de baile. Detrás de él todavía pudo oír a Chanson que añadía triunfalmente:



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